jueves, 12 de febrero de 2009

Helena (por Tobileidy Duque, 2°U)

En un pueblo muy lejano de la ciudad, vivía una niña llamada Helena quien sufrió un terrible accidente mientras volaba su papagayo cerca de la plaza Simón Bolívar. Una señora que pasaba por ahí, la miró en el suelo llena de sangre y de inmediato llamó a una ambulancia donde trasladaron a Helena al hospital del pueblo.
Llamaron a la madre, una señora llamada María a la cual hacia unos meses se le había muerto su esposo, y se la pasaba muy triste, además casi no le prestaba atención a su hija, pero al verla tan grave se dio cuenta de que en verdad sí la quería.
Helena una niña de diez años de edad, catira, ojos verdes, alta y flaca, a quien le gustaba ayudar a las personas de su pueblo. Estaba en ese hospital luchando contra la muerte.
Se llegaron las seis de la tarde y nadie daba razón de Helena, su madre angustiada, pasaron las horas y a las ocho de la noche el doctor salió y le dijo a la señora María que su hija había caído en coma.
La señora María lloraba y lloraba y le pedía a la virgen por la salud de su hija. Helena duró varios días en coma y al tercer día despertó, el doctor le avisó a su mamá y de nuevo la alegría volvió a su rostro.
Al día siguiente, dieron de alta a Helena, estuvo unos días de reposo y de nuevo se integró a la escuela, donde todos sus compañeros le preguntaban cómo se sentía y que contara con ellos para lo que necesitara.
Pasaron los años y Helena se graduó en el colegio Fe y Alegría Naranjales, continuó con sus estudios en la Universidad Central de Venezuela donde se graduó como abogada.
Su madre murió y Helena quedó sola, pasaron unos meses y Helena conoció a un joven llamado Dorian, quien estaba recién graduado de ingeniero mecánico; se enamoraron, y al pasar de un año se casaron. Viajaron por el mundo y Helena cada día da gracias a Dios por haberla dejado vivir.

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